Ciudad Metro
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Desde cero

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Desde cero

Mensaje por LEVI el Vie Feb 01, 2013 12:44 am

El mundo ya no es lo que solía ser, es decir desde siempre ha habido guerras, conflictos sociales, grupos inconformes y opositores a cada régimen o ideología, hoy dia estas amenazas se han vuelto globales y la idea maniquea de buenos y malos se ha ido difuminando hasta que ya no es posible diferenciar a unos u otros, sin embargo aun los gobiernos deben proteger sus fronteras, unas fronteras que cada vez son más endebles y los ciudadanos necesitan la sensación de seguridad, aun cuando la globalización dificulte esto, hay casos en que las fuerzas policiacas o militares convencionales no pueden manejar, asi, los gobiernos aliados han conformado un grupo de choque para hacer frente a los grupos que amenazan la estabilidad de sus naciones, de una forma permanente, discreta y efectiva.

Todo el piso de aquel hotel estaba cerrado, algunos detectives e investigadores estaban repartidos y revisando cada centímetro de aquel piso, en la habitación 207 en ese piso había un cuerpo en medio de un charco de sangre, sin identificación, ni equipaje, era un desconocido absoluto, en el hotel no había registro de su ingreso, en las cámaras de vigilancia no había imagen del momento de su arribo.

-¿Cómo es que llego aquí este tipo? O ¿Cómo demonios nadie sabia que el estaba aquí?- mascullo uno de los detectives.

-No hay huellas, solo las de el, según la evidencia llevaba algo asi como dos días- dijo uno de los técnicos de escena de crimen.

-Se llamaba Edmond Sanders –dijo una voz detrás de ellos, ambos, detective y técnico voltearon.

-¿Quién lo dejo entrar?-Vocifero el detective que se acerco amenazante a aquel desconocido.

-El era transportado de la prisión de máxima seguridad de Nort pine al tribunal cuando el convoy fue atacado-

El detective desenfundo su arma y apunto al desconocido – Está interfiriendo con una investigación de homicidio, ahora dígame como entro y dese por arrestado- El detective quito el seguro del arma.

El desconocido un hombre de piel morena con el cabello blanco ligeramente largo, bien peinado, e igualmente bien vestido mostro una identificación que el detective miro sin disminuir su enojo.

-Señor Yolkalti, que demonios tiene que ver Naciones Unidas con un asesinato- Dijo el detective sin bajar su arma ni disminuir su enojo.

El señor Sanders estaba en una prisión de máxima seguridad, no por haber cometido algún crimen, sino para su protección, el llevarlo al tribunal era solo un pretexto.

Aquel hombre, Yolkalti cerró los ojos e hizo la cabeza hacia atrás ligeramente, aspiro rápidamente varias veces, abrió los ojos y dio un suspiro para dar media vuelta.

El detective comenzó a vociferar, Yolkalti no le hizo caso, solo siguió hasta salir de ahí, una vez dentro del auto que lo había traído hizo una llamada.

Coronel Burns el clan dio con Sanders . . . . . si, era el, era el mismo que detuve hace dos semanas en Paris . . . . . . . no, no fue suicidio, el murió como es costumbre del clan, le extrajeron el corazón.

El coronel Burns dio con la mano cerrada contra su escritorio – Sanders era el único que se habia infiltrado en el clan –grito al teléfono – y el unico que volvió medianamente cuerdo, desde que esa pseudo-religion se extendió por Kodistan infectando a la mayor parte de la población y a la clase dirigente no hemos tenido masque problemas, sus laboratorios de armas biológicas que después de la caída de la Union Sovietica se volvieron laboratorios médicos y que ahora de nuevo se dice volvieron a ser laboratorios de armas biológicas y el cierre de sus fronteras no traerán mas que problemas, Yolkalti, te enviare los expedientes para que contacte y armes un nuevo equipo, es necesario que le pongan fin a esa estupidez del clan.

La llamada habia finalizado, Yolkalti miraba el aparato, su mente vagaba en sus recuerdos, armar un nuevo equipo, el destino de cada equipo Spartan parecía estar íntimamente ligado a la tragedia, los Spartan se elegian para cituaciones de ese tipo, donde lo que importaba era cumplir el objetivo a cualquier costo, por ese motivo y oficialmente no existían, incluso se convertían en fugitivos buscados internacionalmente, ese era el destino de los spartan.

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Re: Desde cero

Mensaje por Mess el Mar Feb 05, 2013 8:09 am

Un sobre cayó delante de él. La habitación estaba a oscuras, solo una pequeña lámpara iluminaba lo que parecía ser un escritorio, en esa habitación había dos personas; alguien sentado tras el escritorio y otra persona de pie, delante de la primera. Ambos se miraron, el primero se inclinó hacia delante, cogió el sobre ante la mirada del otro sujeto. Lo abrió y dejando el contenido en la mesa: Una foto y un documento escrito.

- Entonces, ¿lo has localizado? - Dijo el que se encontraba sentado - ¿Cooperará? - Preguntó cogiendo el documento.

- No lo sabemos, señor. Ha estado trabajando antes para el gobierno, hizo bien su trabajo, a su forma pero bien... Ahora trabaja para una empresa independiente con intereses en unas islas tropicales, según hemos podido saber, es el segundo de abordo de una guerrilla de piratas - Se rascó varias veces la barbilla.

- No sé si deberíamos contar con él - Vaciló y calló, dando lugar a un pequeño e incomodo silencio. - De acuerdo tráelo si no hay más opciones... - Dijo finalmente mientras miraba la foto del sujeto y la anotación que llevaba ésta debajo..

Spoiler:


Captura tomada de un vídeo realizado por los piratas.

- De acuerdo, señor presidente. - Dijo mientras se daba la vuelta, para luego salir por la puerta del despacho.

Días después.

Lo que parecía el sonido de una trompeta resonaba en medio de la jungla de aquella isla. Tres figuras corrían por aquella espesura fusil en mano, persiguiendo a una cuarta figura que corría como un demonio. Los disparos resonaban por todos lados, acompañados del sonido de aquella trompeta. Las voces cada vez era más fuertes: ¡Bambiii!, ¡¡BAMBI!!. Se podía oír por todos lados.

La figura que iba en cabeza cayó fulminado de un tiro justo cuando salió a una pequeña pradera y, tras de ella, salieron los otros tres individuos: dos con fusiles y uno con una pequeña trompeta. Se pararon junto al cuerpo, se aseguraron de que el sujeto estaba muerto y se marcharon entre risotadas.

Llegaron a un campamento establecido en una de las numerosas playas de las islas, fueron recibidos como héroes, entre aplausos, risas y ovaciones. El que llevaba la trompeta se dirigió hacia el mar, ante él habían varios sujetos con el cuerpo enterrado en la tierra, dejando ver solamente la cabeza, se acercó a uno, le puso un tarro en la cabeza y, tras sentarse encima del tarro, comenzó a golpearlo como si de un tambor se tratase. De pronto, uno de los piratas se le acercó corriendo.

- ¡Eh, Sam! Ha venido un tipo preguntando por ti, un trajeado con su helicóptero y todo. Parece importante y por eso no hemos derribado el helicóptero. - Dijo intentando hacer notar su buena decisión.

Sam asintió, el pirata se fue y, transcurrido unos minutos, apreció un tipo trajeado escoltado por los aks de dos piratas. Sam lo miró fijamente mientras seguía tocando aquel tambor improvisado. Aquel enviado era escueto, pálido, con gafas y alto. Parecía la típica rata que enviaban para negociar, una rata que no importaba si desaparecía, era el pringado de turno. Aquel hombre puso una cara de horror al ver a Sam rodeado de aquellos humanos semi-enterrados.

- Bu... buenas tardes, ¿Sa... sa... Sam? - Tartamudeó al contemplar de nuevo la escena - ¿Podemos hablar o...? - Se auto interrumpió ajustándose la corbata.

- Claro, amigo, venga, acompáñeme. - Dijo con un pronunciado acento alemán. Tras esto sonrió ampliamente.

Se levantó de encima del hombre enterrado, le quitó el tarro de la cabeza y condujo al hombre trajeado hasta una choza. Abrió la puerta con energía y la bloqueó con un primitivo sistema de cierre. La cabaña era amplia, pero tenía pocas cosas; una mesas con un par de sillas, una diminuta cocina, una cama, un armario del cual sobresalían los cañones de varias armas y pieles empapelando las paredes. Sam hizo un gesto para que el tipo se sentara, tras esto, se dirigió hacia la cocina, cogió dos vasos y una botella, se sentó y sirvió la bebida. Por último hizo un gesto para que hablara.

- Ehm, sí - Dio un sorbo a aquella bebida morada - Tenemos entendido que ha trabajado antes para le gobierno de los Estados Unidos...

- Ja, estás en lo cierto, amigo. Pero ya no, no quiero tener nada que ver con vosotros, ahora trabajo para una empresa independiente. ¿Sabes? He llegado a donde estoy en esta verdammt guerrilla por mi acento, creen que por ser alemán soy más malo. ¿No es gracioso? - Sonrió malevolamente al otro tipo.

- ¿Es usted una especie de espía? - Se atrevió a decir algo confuso y con menos miedo.

- ¿Spitzel? No, mi querido amigo. Yo cobro por esto, no sirvo a mi país, no tengo bandera. No soy un maldito soplón. Me contrataron para luchar en esta guerrilla para echar a los lugareños, pero se ve que les he gustado y me han ascendido. - Bufó mientras movía su vaso - No pienso colaborar con los Estados Unidos, si es por lo que ha venido.

- ¿Ni por la salida de prisión de su esposa? - Se inclinó hacia delante, poniendo las cartas sobre la mesa - Sabemos que cumple perpetua en una cárcel de Texas. ¿Qué me dice?. ¿Se viene conmigo y le explico la sutiacuón?.

Sam apretó fuertemente el vaso con fuerza y lo tiró contra una pared mientras el otro tipo saltaba del asiento por el susto. Se acercó al armario de las armas y cogió un aparato, desbloqueó la puerta e hizo un gesto para que el tipo saliera. El hombre trajeado salió por la puerta y detrás de él Sam. Salieron del campamento, subieron al helicóptero que trajo al estadounidense y alzaron el vuelo.

- ¿Deja así como así la guerrilla, sin dar explicaciones? Sus soldados deben de estar incrédulos por como se ha ido. - Gritó el hombre para hacerse entender sobre el ruido de las hélices.

- ¿De qué habla? - Sam hizo una mueca con la cara y se encogió de hombros, presionó entonces un botón que había en el aparato que cogió de su choza.

Mientras se alejaban de aquel campamento vieron como el mismo saltaba por los aires, quedando todo arrasado. El mensajero estadounidense miró entonces como Sam se reía y tiraba aquel accionador fuera del helicóptero.
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Re: Desde cero

Mensaje por LEVI el Vie Feb 08, 2013 12:14 am

El viaje en helicóptero fue breve, hasta una isla donde tomaron un avión privado, una vez que estuvieron en el aire el hombre trajeado activo una pantalla y la imagen de un hombre de cabello cano apareció en ella.

-Señor Sam me alegra que haya aceptado unirse a esta pequeña aventura- Dijo el hombre en la pantalla.

-Mi esposa, esto lo hago únicamente por mi esposa y nada mas, yo estoy dispuesto a cumplir, espero que ustedes cumplan, o de lo contrario. . . . –

-Somos personas de palabra, estamos dispuestos a cumplir con lo que prometemos- Interrumpió poniendo una cara más ceñuda.

-Ustedes los americanos y sus eufemismos- Dijo Sam que se levanto de su asiento y fue hacia un pequeño refrigerador en un extremo de aquella area.

-Esto va mas allá de la injerencia de los Estados Unidos, va mas ala de la jurisdicción de cualquier nación-

-Jajajaja, no me digas que ustedes son los hombres de negro- se burlo Sam.

-Señor Sam no trabajamos para una sola nación, trabajamos para la estabilidad el orden internacional, asi que no tendrá que lidiar con rencores hacia sus anteriores patrones, yo estare con usted a lo largo de la misión, puede dirigirse a mí como Yolkalti, el hombre de traje que esta con usted se llama Julius, el le proporcionara, a su debido tiempo el equipo necesario para la misión, si primer encargo será acompañarme a las instalaciones de Requiem, donde contactaremos a otra prospecto para unirse a nuestra aventura, lo quiero presentable, el avión dispone de regadera y Julius le proporcionara ropa adecuada para que este presentable al llegar al aeropuerto-

-Hacer de guarda espaldas no es lo mio, yo paso, digame donde esta la acción, a quien hay que disparar o un objetivo para hacer volar y lo hare- Sam dijo sam haciendo una pausa al beber de su vaso.

-El trato implica seguir mis ordenes, y le requiero que me acopañe, le recomiendo que acepte aquí en los Estados unidos a muchas autoridades no les tiene contentos algunos de los trabajos que ha hecho en el pasado- Indico Yolkalti.

Sam hizo un gesto de molestia apuro su bebida y arrojo el baso por obre la barra.

El avión descendió y se dirigió a un hangar privado, Sam bajo del avión afeitado y vestido con traje seguido por Julius, junto a un auto le esperaba el mismo hombre del monitor.

-Julius, debes proceder a contactar a otro de la lista, los detalles de su ultima hubicacion están en el sobre, debes partir de inmediato antes de que el Señor Alphonse se mueva de su hubiacion actual- Dijo Yokalti poniendo un sobre en las manos de Julius.

-¿Alguna noticia de Sharon?-

-No Julius, eres el primero en traer el objetivo, Sharon escogió el trabajo mas difícil, Ni Lam Dong Kavango dejaran ir tan fácilmente a sus soldados especiales- Respondio Yolkalti

-Creyó que con una carta diplomática de Naciones Unidas las cosas serian mas fáciles- Rio Julius.

-Esperemos hasta el final, quen sabe quizás tenga suerte- Rio Yolkalti.

-¿Naciones Unidas? ¿Este es un trabajo para naciones unidas?- Interrumpio Sam.

-Es un trabajo por la estabilidad del mundo, todos tenemos que hacer cosas que jamás pensamos que haríamos, hace dos semanas Julius y Sauel no eran mas que burócratas de oficina, ahora ellos están encargados de llevar las “invitaciones” a aquellos que han sido elegidos para esta aventura.- Dijo Yolkalti.

-Osea que esos dos solo son . . . . –

-Personas comunes, aburridas y artas de estar detrás de un escritorio bebiendo café y jugando solitario en la pc- Yokalti le arrojo unas llaves a Sam.

-¿Queeee?, ¿Ahora soy chofer también?-

-Descuida, el auto tiene GPS-

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Re: Desde cero

Mensaje por yeztli el Dom Feb 10, 2013 9:48 pm

UN NUEVO MIEMBRO

Imaginemos un complejo industrial donde, supuestamente los dueños se dedican a envasar conservas para exportación.
Ahora tratemos de imaginar el mismo complejo ardiendo en llamas y poniendo en evidencia una enorme fábrica de armas cuyo fin no es la exportación sino un golpe de Estado contra Lam Dong.

Procuremos imaginar la frustración del supuesto dueño del lugar, que planeó con sumo cuidado los detalles de la maniobra: desde la búsqueda de un sitio dentro del perímetro central de la capital de Lam Dong que permitiera acceder al palacio iniciado el golpe; pasando por la falsificación cuidadosa de documentos que comprobara sin lugar a dudas una empresa legalmente establecida y cuyo fin fuera únicamente el lucro; la compra de voluntades para que los papeles falsificados no fueran puestos en evidencia tras ninguna auditoria del gobierno y, además de todo el gasto exorbitante de dinero para dar credibilidad a una empresa real de conservas que sirviera de máscara y encubriera la construcción masiva de armas por todo el sótano.

Dejemos de imaginarlo y veámoslo con nuestros propios ojos: Hat Nhan parado en posición firme, con los brazos cruzados en la espalda, blandiendo una hermosa espada; cuyo fulgor permanece a pesar de los destellos cegadores de las explosiones. La espada se encuentra un poco menos brillante de lo acostumbrado, debido en gran parte a la sangre que cubre la totalidad de su hoja y amenaza con expandirse sobre su empuñadura de acero, perfectamente diseñada para equilibrar el peso del mortal anexo.

Los ojos del supuesto propietario se encuentran inyectados de cólera y sus manos tiemblan con la promesa de descargar la ráfaga completa del M-16 sobre la humanidad impasible de Hat -¡Has mandado todo al carajo! ¿Tienes idea de cuánto ha costado esto? Felicidades, has hecho un trabajo formidable para tu país a costa de tu vida. Te juro que el concepto de dolor se redefinirá después de escuchar tus gritos -el sujeto viró hacia su derecha y se dirigió hacia el puñado de hombres que continuaba de pie -¿Se lo mostramos? -Al unísono todos ellos comenzaron a cortar cartucho y preparar sus mejores herramientas de tortura.

El sujeto ahora ensoberbecido por la respuesta giró hacia Hat, sólo para darse de cuenta de su ausencia -¿Dónde mierda se escondió? ¡Búsquenlo! -ordenó mientras giraba en su totalidad para imponer su mandato; pero sus hombres yacían en el suelo, sin vida y sus cabezas separadas con precisión milimétrica de sus cuerpos.

Ahora imaginemos la mirada perdida del jefe observando este episodio desde el 1.70 de su estatura y como la misma escena era observada por él a una distancia cada vez más cercana al suelo mientras sus ojos rodaban y veían incrédulos su propio cuerpo aún de pie.
La última explosión hizo volar la fábrica en su totalidad en tanto el helicóptero donde Hat se retiraba seguía un curso diferente al del cuartel.

-Señor agradecemos profundamente que haya decidido acompañarnos -la fría mirada de Hat se detuvo en él.

-Lo que sea por mi país --fue la respuesta lacónica de Hat –sólo espero que los aparatos que requiero para mi estadía se encuentren a mi llegada -sentenció.

-Así será, Yolkati estará esperándolo para recibirlo a su arribo –la ausencia de respuesta enmudeció también al interlocutor que decidió también callar el resto del camino.
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Re: Desde cero

Mensaje por Mess el Jue Feb 14, 2013 3:57 pm

La mujer llevaba una pequeña bandeja con dos platos de comida, una botella de agua y un vaso reluciente, caminaba a toda prisa por aquellos pasillos laberínticos, mirando el número de cada habitación por la que pasa. Paró delante de una puerta que tenía grabados unos motivos selváticos en la puerta, seguidamente la tocó firmemente y al no obtener respuesta procedió a entrar. Dentro, una enorme sala estaba inundada de plantas altas, pequeños arbustos, pequeños arbolitos y similares, todos en sus respectivas macetas. La mujer entró, abriéndose paso por la pequeña pero espesa selva artificial que llenaba el espacio de aquel lugar hasta llegar al fondo. Allí, un hombre con el torso desnudo levantaba el peso de su cuerpo en una barra.

- ¿Se... señor? - Dijo la mujer quitándose unas hojas que se le enredaron en el pelo - Le traigo su comida, ¿donde la dejo?.

- Eh, Ja... ¡Ja!, déjela por ahí - Siguió a lo suyo.

- Menudo tinglado tiene aquí montado, parece el Amazonas, ¿no tendrá fauna, no? - Rió la mujer - No quisiera que un tigre me atacara.

- Qué más quisiera, schönen, pedí que me dejaran meter animales, ¡un par de cocodrilos aunque fueran...! Y nada - Suspiró, dejó de hacer ejercicio en la barra y se acercó a la bandeja.

Sam se sirvió un vaso de agua y se lo bebió de un trago, seguidamente dejó el vaso en la mesa y cogió aquel bocadillo del plato. Tras pegarle varios bocados, se percató de que la chica seguía allí, mirándole con cara extrañada. El sujeto sonrió malevolamente mientras la miraba de reojo, arrojó despacio y con desprecio el bocadillo al plato y refunfuñó.

- ¿Pero qué scheiße es esto? ¿La ONU se gasta millones en este proyecto, o lo que cojones sea, y no saben poner un plato en condiciones? - Elevó la voz - ¡Esto no es vida! Estoy cansado de este lugar, joder... - Dijo mirando a la mujer y sonriendo.

Entonces Sam sacó de su pantalón una pequeña navaja, la desenfundó y apuntó a la mujer, la cual retrocedía mirando temerosa al sujeto. La chica comenzó a sudar, intentaba chillar pero no le salía la voz, la mirada de aquel tipo era hipnotizante. La joven acabó arrinconada contra la pared, Sam se acercó velozmente, alzó la navaja y lanzó un estocada contra la mujer, ésta acabó por cerrar los ojos y soltar un grito desgarrador.

- ¡Eh, eh, tranquiliza! Casi me destrozas los tímpanos - Soltó una risotada mientras retiraba la navaja clavada en la pared - ¿No sabes captar una broma? ¿Ah?.

La mujer seguidamente salió corriendo hacia la puerta de la habitación a la vez que entraba un grupo de tres hombres armados hasta los dientes. La mujer obvió a los tipos y salió por la puerta, mientras Sam volvía a montar el bocadillo y se lo llevaba a la boca mientras se reía. Los tres soldados avanzaron por la habitación hasta que llegar donde estaba Sam.

- ¿Qué ha pasado? - Miró a Sam - ¿Otra vez con tus jueguecitos? ¡Con esta serán ya cinco trabajadores que se dan de baja! - Dijo uno de los soldados - ¿Puedes dejar de hacer le idiota? Maldito alemán del demonio...

- Ja, tendré más cuidado, últimamente se me va demasiado la cabeza, estar aquí encerrado tanto tiempo no me sienta bien. Pero en este sitio parece que a la gente le cuesta captar una broma - Se volvió a reír - Creo que me vendrá bien ir un rato al campo de tiro - Se acercó al soldado y le quitó su arma de las manos - Si no te importa...

- Maldito psicópata... - Dijo el mismo soldado mientras veía como Sam salía de la habitación con el arma en las manos.
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Re: Desde cero

Mensaje por Hali el Jue Feb 14, 2013 8:18 pm

INTROMISIÓN
La puerta crujió al abrirse, dando a una sala a oscuras, las persianas se encontraban cerradas y apenas entraba la luz del sol de la mañana. Unos mininos se acercaron a acariciarle las piernas mientras ronroneaban, Eleonora los miró con ternura por encima de las bolsas llenas de víveres que cargaba.

-Ya, ya, en breve les daré de comer- dijo Eleonora, mientras dejaba las bolsas sobre la mesita más cercana a la entrada. Una tarjeta que sobresalía de entre los adornos de la mesita llamó su atención, la levantó y leyó las letras en dorado: “A superbia initium sumpsit omnis perditio” - De la soberbia toma el inicio toda perdición.- se repitió para ella misma en un murmullo, sin dejar de mirar la tarjeta.

-Y por eso debemos extirparla de raíz- Respondió una figura desde el otro lado de la habitación a oscuras, sentado sobre un sillón individual, aun en las sombras se podía distinguir su cándida sonrisa, mientras acariciaba a uno de los gatos cómodamente acostado en su falda.
Sin vacilar un instante la mujer desenfundó su pistola y saco el seguro, apuntando directamente a la cabeza del individuo. Este no se inmutó

-No está cargada, solo la llevas para intimidar. –dijo el hombre levantando una ceja sin mostrar asombro. Sus facciones jóvenes se veían ensombrecidas.
-¿Quieres comprobarlo? –arremetió Eleonora impasible.
-No hay necesidad de esto, y los sabes, Ele. –continuó el hombre afablemente, manteniendo el buen humor. Aun con el disgusto en el rostro Ele bajó el arma.
-Muy bien, directo al punto. ¿Por qué estás aquí Edmund?
-Te tengo noticias y un trabajo.
-Estoy retirada, ya no hago ese tipo de trabajos.
-Déjame terminar y verás que al final aceptarás. La organización tomó un nuevo rumbo, nos aliamos con la ONU. –dijo mientras una sonrisa se le volvía a dibujar en el rostro.
-Deben estar realmente desesperados. –lo interrumpió la mujer sarcásticamente.
-Pues lo estamos, como verás vine hasta aquí. –Continuó el hombre -Réquiem corre bajo nuevas reglas, las mismas metas con distintos caminos, mejores que los anteriores, sé que nos equivocamos en el pasado, pero esta vez haremos lo correcto y mantendremos vivo y cuerdo a nuestro personal.
-Hermosa analogía ¿Y qué tengo que ver con todo eso?
-Tú sellarás el trato. Te unirás a los Spartans, podrás luchar por el bien público, lograr un cambio y todo eso, como siempre quisiste.
-¿Y dime qué ganan con todo esto?

El hombre se rio socarronamente. -Nosotros no les brindamos información más allá de nuestros hallazgos en neurociencia y ellos no nos dan acceso a su base de datos, pero para eso te tenemos a ti. Ve a la dirección de la tarjeta, son nuestras oficinas, te estarán esperando te reunirás con estos tipos de la ONU, después de una charla con el CEO. Sé que lo harás, y aunque no lo hagas, ya enviamos tus archivos o lo que queda de ellos a los Spartans, ellos vendrán por ti si tú no vas a ellos. –mientras hablaba su cándido rostro cambió, y prosiguió con dureza -Nunca renunciaste formalmente a Réquiem, solo huiste de nosotros. Nos perteneces, y debes hacer lo que digamos, sobretodo REM. Te dimos tiempo para que te recuperases. Se acabó el recreo. – se acercó al rostro de Ele y colocando suavemente su mano en la barbilla de la mujer, prosiguió animándola -Vamos, sé que no estás enojada.
-Maldito desgraciado. –dijo Ele prácticamente escupiéndole en la cara.
-Estate presentable. Estaremos en contacto. -El hombre se dio la vuelta sin dejar de caminar y le levanto una mano, como señal de despedida, mientras atravesaba la puerta.

Más tarde
El chofer del taxi paró ante un gran edificio todo vidriado en el corazón de la ciudad, la entrada estaba cercada y se podía ver cómo la gente entraba y salía del edificio. Eleonora llevaba unos jeans y una camisa sin planchar, todavía con la tarjeta en la mano, no dejaba de pasearla entre sus dedos.


Cuando entró en el edificio, divisó a dos personas ya presentes y esperándola en la entrada, ambos sumidos en lo que parecía una amena charla. Con solo dar unos pasos, reconoció a Edmund, trajeado y jovial como siempre, a su lado se encontraba un hombre de cabellos blancos. Al darse cuenta de la presencia de la muchacha Edmund abrió los brazos y una enorme sonrisa se dibujó en la cara.

-Aquí llega la estrella de la función. Señor Yolkalti ella es Ele, quiero decir, Eleonora o como se la conoce en las instalaciones, REM. –el hombre los presentó con gran vigor en sus palabras.
-El placer es mío, señorita. Me han estado contando maravillas, sobre usted y su trabajo. Quiero decir que es un honor tenerla…
-Al grano con esto. Sí, me uno a los Spartans. -Interrumpió Ele.
-Vamos Ele no hay necesidad de esto, yo no le hablaría así a mi nuevo jefe.
La mujer lo miró desafiante entrecerrando los ojos y con el disgusto en la cara.
-¡Ese es el espíritu! –continuó Edmund, tomándola de los hombros, un brillo amenazante le relució en los oscuros ojos, una advertencia. –Ya poniéndonos serios, antes de que te marches, toma esto, es una versión miniatura de las camas de hipersueño que ya conoces, controla tus signos vitales para despertarte ante cualquier imprevisto y tiene el tiempo regulado para que no pierdas en control. Solo tómalo es gratis. –dijo el hombre colocando el dispositivo en su mano, una vez más se dirigió a Yolkalti –Es toda suya, sus archivos o lo que queda de ellos ya les fueron enviados, espere a verla en acción no se arrepentirá. Como siempre es un placer ayudar a mejorar el mundo.
-El placer es mío, mi buen hombre. Nos retiramos señorita, nos están esperando. –prosiguió el Yolkalti mirando a Ele. Sin decir una palabra Ele siguió al hombre de cabello canoso a través de la puerta, atisbando por última vez por el rabillo del ojo, vio como el semblante de Edmund cambiaba conforme se alejaban, en su cabeza pareció escuchar un leve susurro: “No lo eches a perder”.
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Re: Desde cero

Mensaje por Ginriu el Sáb Feb 16, 2013 12:18 pm

Odiaba la oscuridad, pero no por las razones que la mayoría de la gente piensa. No tenía miedo de lo que podía ocultar, pues para ella, la oscuridad no ocultaba nada. Al contrario, le desvelaba lo inhumana en que se estaba convirtiendo, pues ningún humano podía ver tan bien en la oscuridad como ella, con uno de sus ojos transformados, la oscuridad no guardaba secretos para ella. Así que cuando se despertó en esa oscuridad, supo perfectamente que no estaba en su celda, pero eso no fue lo que le llamo la atención. Aparte de estar un poco resacosa, no sentía los sudores, los temblores involuntarios,esos tambores en su cabeza llamándola, seduciéndola para que se entregase...no había nada de eso. “¿Cómo?...un momento, por supuesto, idiota, piensa”

-Bueno, era cuestión de tiempo ¿no?- grito ¿Venís por mi trabajo, no es así?¿Que compañía sois?¿La SDE?¿Réquiem?

La puerta se abrió y entro al lugar, un hombre trajeado entro en el lugar:

-Ninguna de ellas, señora Rottwell. Y no la hemos sacado de la cárcel por su trabajo, estamos pensando en algo más activo de su parte.

-Ok, jugare vuestro juego, pero antes, dime ¿ cómo lo hicieron? Llevaba una semana sin el suero y me estaba volviendo loca. Pero me despierto y estoy perfecta.¿Cómo lograron replicar mi formula?

-No lo hicimos. Encontramos uno de tus escondites de cuando huías de la policía. En ellos había unas pequeñas dosis del suero, te las inyectamos, junto a suficientes tranquilizantes como para matar a 10 elefantes.


-Ok,volvamos entonces a lo anterior ¿De quien vienes?

-Estamos más allá de gobiernos o empresas, señora Rotwell. Queremos que se una al equipo Spartans y por una vez, en su vida, ayude a otros con su trabajo.

-¿Cual trabajo?¿El que hacía en BDS o el que me vieron hacer cuando escape de la empresa?

-Ambos, bajo nuestra protección, usted, a cambio de usar las habilidades que le concede el suero en misiones del equipo, podrá trabajar en una cura y además, una vez termine su tiempo en el, le daremos una nueva identidad, una nueva vida para que vuelva a empezar.

-Y si me niego, volveré a la cárcel...creo que ya sabe mi respuesta.

-Perfecto, ahora,te hemos instalado un chip en tu cerebro. Con él, sabremos donde estas en cada momento y si tratas de escapar o de traicionarnos, no dudaremos en hacerlo explotar, provocandote una hemorragia cerebral, algo que ni tú ni tu forma mejorada pueden aguantar. Por supuesto, es solo una medida de seguridad, si hace bien el trabajo, se lo quitaremos.


“Ya, claro, se a lo que estas jugando: En cualquier caso, vosotros ganáis,si el suero me domina y me convierto en un animal, tenéis un arma obediente y mortal; si consigo crear una cura o un suero sin esas imperfecciones, podréis usarlo en otros y ya no me necesitareis...bien,bastardo, jugare...por el momento”


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